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Si deseas conocer las experiencias y testimonios de los jóvenes que se preparan para ser religiosos agustinos recoletos, ¡éste es el lugar indicado! También puedes escribirnos, contarnos lo que piensas de nuestra forma de vida, hacernos preguntas y, por supuesto, vincularte para compartir nuestro santo propósito de ser discípulos fieles del Señor.

Aquí sólo encontrarás experiencias y testimonios vivos. Si quieres conocer todo lo demas, puedes visitar nuestra páginas oficiales, que aparecen en la sección 'Sitios de interés'.

lunes, 15 de abril de 2013

Historia de la vida religiosa V

De la marginación al diálogo con la cultura
 
Todo el mundo está de acuerdo en constatar que la Iglesia ha sido la base para la formación de los monjes en Europa. Los monjes aunque estaban separados del mundo influyeron notabilísimamente en el mundo. En el afán y la soledad que llevaban a un cristiano a vivir en la tranquilidad de un desierto no era la formación por la cultura sino que la raíz era la voluntad de entregarse a la oración y la ascesis. El monje tras muchos siglos se fue culturizando.
El primero en introducir la cultura en el monacato fue San Basilio. Era una cultura grecolatina basada en la oración. Los monjes orientales estuvieron más apartados de la cultura que los occidentales.
Del diálogo con la cultura a la creación de cultura
La gran aportación del monacato eremítico viene con San Jerónimo. Es el traductor de la Biblia, de Orígenes... El gran maestro occidental-medieval fue San Agustín, él y sus monjes están lejos de la piadosa ignorancia. Junto a él está San Isidoro de Sevilla que escribió las etimologías, que se trataba de una especie de enciclopedia. En Francia, San Martín de Tours se mantuvo en piadosa ignorancia. En cambio, con Casiano, el monacato provenzal adquirió unas formas más cultas, hasta el punto de convertirse Lerins en cuna de obispos ilustres.

La cultura de la hoz y del arado
El monje no cultiva su inteligencia por el mero placer de su propia realización personal sino para comprender la Sagrada Escritura. La lectio divina ocupaba de 3 a 5 horas diarias. De todo el día 7 horas se dedicaban a la oración. Disponían de una biblioteca. Tenían una escuela para novicios. Pero la vida de los monjes no giraba en torno a la biblioteca sino a la iglesia y los campos. De ahí ORA ET LABORA, que no son dos cosas distintas sino que están integradas las dos.
Los monasterios, trasmisores de la cultura
Una de las tareas de los monasterios eran los trabajos de copistería. La segunda era el trabajo manual. La tercera la escuela, como servicio al Señor. La cuarta los archivos. Por último el trabajo de historiografía, que escribe la historia del monasterio.
No leían a los clásicos pero se servían de ellos para alabar a Dios.
Un arte para Dios
Tenían talleres artísticos, pero con la pretensión de hacer visible lo invisible. Deseaban que todo el día fuese para Dios, incluido su trabajo.
El arte tiene una utilidad funcional. A través de su arte se enseñaba el catecismo, era una enseñanza audiovisual. El arte era "la Biblia de los pobres". Pues la fachada de una iglesia estaba llena de imágenes de la Biblia.
La pintura y la escultura son más transparentes para la enseñanza que la arquitectura. El románico fue transmitido a través de Cluny. Es una arquitectura sobria, con muchos capiteles y grandes muros.

 Una cultura específicamente monástica
La cultura es el cultivo del saber. Es una cultura impregnada de fe. Es una cultura bíblica, dedicada a la palabra de Dios. Es litúrgica. Es patrística, pues conocían muy bien las obras de los santos padres, que a menudo eran citadas.
Los monasterios y la formación de Europa
Los monasterios fueron importantes por:
- Ser el cobijo donde la vida cristiana se refugió.
- Ser sitio donde se mantuvo latente la vida intelectual.
- Desbrozar importantes tierras improductivas ganándolas para la agricultura, latifundios. Esta era la base del feudalismo de la Edad Media.
El modelo del estado europeo está heredado de la estructura de los monasterios: división entre integrantes de la comunidad y el consejo de la comunidad, lo que es el pueblo y el organismo que toma las decisiones: rey, noble...
Los monasterios sirvieron para fomentar el trabajo intelectual y manual. Uno casi desaparecido y el otro era considerado "trabajo de esclavos".
Se habla de un impacto testimonial: lo especial de los frailes era que eran normales e impactaba.
 
Toamdo de Jesùs Alvarez Gómez. Historia de la vida religiosa.

Convivencia departamental de Cundinamarca 2013










martes, 5 de febrero de 2013

Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria







Origen de la advocación

La Virgen de la Candelaria toma su nombre de la fiesta de la Candelaria o de la Luz, que tuvo su origen en el Oriente con el nombre del "Encuentro", y después se extendió al Occidente en el siglo VI, llegando a celebrarse en Roma con un carácter penitencial. También se estima que pudo tener su origen en la antigua Roma, donde la procesión de las candelas formaba parte de la fiesta de las “Lupercales”. Esta celebración se unió más tarde a la liturgia de la Presentación de Jesús en el Templo, asociada a los cirios, antorchas y candelas encendidas en las manos de los fieles.

Su fiesta se celebra, según el calendario o santoral católico, el 2 de febrero en recuerdo al pasaje bíblico de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén (Lc 2;22-39) y la purificación de la Virgen María después del parto, para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento (Lev 12;1-8).

La fiesta es conocida y celebrada con diversos nombres: la Presentación del Señor, la Purificación de María, la fiesta de la Luz y la fiesta de las Candelas; todos estos nombres expresan el significado de la fiesta. Cristo la Luz del mundo presentada por su Madre en el Templo viene a iluminar a todos como la vela o las candelas, de donde se deriva la advocación de la Virgen de la "Candelaria".

Iconografía y devociòn
 
La iconografía de la Virgen de la Candelaria se basa en el episodio bíblico de la Presentación del niño Jesús en el Templo de Jerusalén (Lucas 2,22-40). La virgen sostiene la candela o vela de la que toma nombre y lleva una canasta con un par de tórtolas. El niño Jesús fue llevado al Templo de Jerusalén, según Ley de Moisés, para ser presentado al Señor, y además para cumplir con el rito de la purificación de la Virgen María (Cf. Lev. 12, 6-8). 

El culto a la Virgen de la Candelaria se ha extendido a través de los siglos por diferentes ciudades y países sobre todo en Latinoamérica, donde ha adopado rasgos de las diferentes naciones donde se encuentra un templo suyo. Pero su culto como advocación mariana tiene su origen en las Islas Canarias (España) desde donde se expandió al continente americano.

La Ciudad de Medellín fue originalmente erigida como Villa de Nuestra Señora de La Candelaria de Medellín, haciendo referencia a la Patrona del nuevo poblado recién fundado. Por tal razón, la efigie de la Virgen es parte esencial del escudo de la ciudad. Igualmente, la primera catedral de la hoy Arquidiócesis de Medellín fue la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria.

- La patrona de Magangué, es la Virgen de la Candelaria. La catedral magangueleña tiene nombre en su honor (Catedral de la Candelaria).
 
La patrona de Cartagena de Indias, es la Virgen de la Candelaria; el 2 de febrero llegan romerías de gente de todas partes. En Cartagena la Virgen de Candelaria se venera en el convento del Cerro de la Popa de la Orden de Agustinos Recoletos, donde reposa un cuadro que data de la época colonial.

En Riosucio (Caldas) la fiesta es considerada patrimonio municipal y se celebra cada año un novenario que tiene como día central el 2 de febrero.

En Candelaria (Valle del Cauca) se celebra cada año la Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria y al mismo tiempo las ferias del municipio, que son a partir del 2 de febrero.

- En Morroa (sucre] se celebra cada año la Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria.

- En Suaita (Santander) se celebra cada año la Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria y al mismo tiempo de desarrolla las ferias y fiestas de este municipio.

-   En Bagadó (Chocó) se celebra con gran regocijo la Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria, al igual que en municipios como Certeguí y pueblos como Paimadó y Beté.

- La Patrona de El Banco (Magdalena), donde se celebra cada año la Fiesta de la Candelaria, al mismo tiempo el aniversario de fundación de este municipio (2 de Febrero). La catedral lleva el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria.

- Patrona del Municipio de Chita (Boyacá), la catedral de este municipio lleva el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria y celebra las fiestas patronales en su honor el día 2 de febrero. Se celebra también la fiesta del Señor de los Milagros de Chita con un ritual ancestral llamado "los Caballeros de Cristo" que se realiza cada 7 años.

En Bogotá, el barrio histórico de la ciudad lleva el nombre de la Candelaria y tiene como epicentro la Iglesia del mismo nombre, regentada por la Orden de Agustinos Recoletos, donde el 2 de febrero recibe numerosos peregrinos.

El templo más representativo de los Agustinos Recoletos en Colombia dedicado a Nuestra Señora de la Candelaria está a 15 minutos del municipio de Ráquira, Boyacá, donde romerías de personas visitan a su patrona en peregrinaciones de varias horas desde distintos lugares de Boyacá y del país.

Mensajes dìa de la vida consagrada

A continuaciòn se presentan dos mensajes en el marco del dìa de la vida consagrada. Uno procede de la CONFER, conferencia de religgiosos de España y otro de la CRC, conferencia de religiosos de Colombia.





Signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo. La vida consagrada en el Año de la fe
Queridos hermanos, queridas hermanas:
Como recordáis, uno de los objetivos que señaló el beato Juan Pablo II al instituir en 1997 la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, era invitar a las personas consagradas “a celebrar las maravillas que el Señor ha realizado en ellas, (…) y hacer más viva la conciencia de su insustituible misión en la Iglesia y en el mundo”. En este Año de la fe, en la festividad de la presentación del Señor en el templo, os invito, pues, a celebrar con gozo y agradecer con humildad nuestra vocación a ser “signos vivos de la presencia de Cristo resucitado en el mundo”, como reza el lema elegido en esta ocasión.
Es una invitación apremiante del Santo Padre en su carta apostólica Porta fidei a cada cristiano y por tanto, de modo particular, a cada uno de nosotros, religiosos y religiosas, a ser esos testigos creíbles que la Iglesia y el mundo necesitan hoy para abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios (cf PF 15). Los documentos preparatorios para el pasado Sínodo sobre la Nueva Evangelización han insistido en la necesidad de que la Iglesia, y en ella obviamente la vida consagrada, sea evangelizada mediante “una conversión y una renovación constante, para evangelizar al mundo con credibilidad” (Lineamenta 37; cf EN 14-15). Y Benedicto XVI recuerda que “es a la vez santa y siempre necesitada de purificación, y busca sin cesar la conversión y la renovación” (PF 6).
La celebración, en el Año de la fe, de esta Jornada debe ser “una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor único Salvador del mundo” (PF 6); a preguntarnos, en espíritu de discernimiento, sin disimulos ni justificaciones, si nuestras vidas, nuestras comunidades, nuestras instituciones apostólicas, nuestros compromisos misioneros son “signos” inteligibles para nuestro mundo. Si son huellas del amor y la bondad de Dios, si hablan un lenguaje que los jóvenes y los pobres entienden, si remiten a Jesús de Nazaret, que “hablaba con autoridad y no como los letrados” (Mc 1,22). Es decir, si “la vida consagrada, en el día a día en los caminos de la humanidad, manifiesta el Evangelio y el Reino ya presente y activo”, como nos sugería Benedicto XVI en la celebración de esta Jornada en 2011. Nuestro desafío, pues, es aceptar que somos enviados a este mundo, no al mundo que nos gustaría o que soñamos a veces, sino a este que Dios ama, y que estamos en él, en sus fronteras, testimoniando que existe en Cristo una esperanza para él.
El Resucitado vivió el mundo de su tiempo; se hizo presente en una gran diversidad de escenarios; acompañó situaciones de desolación y de fe vacilante como en la Magdalena, de encerramiento por miedo al entorno como la comunidad de Jerusalén, de desesperanza por el fracaso en los discípulos de Emaús, de una noche de trabajo sin éxito en el mar de Galilea, de individualismo en la exigencia de señales para creer como Tomás.
Todas ellas son también hoy fronteras en nuestra sociedad; a ellas se nos envía para ser signos de la presencia siempre nueva del Espíritu del Resucitado, y hacer así más visible y más creíble a su Iglesia. Esa es la responsabilidad misionera de la vida religiosa, que se nutre de la amistad y del “estar con El”, de la escucha atenta de su Palabra en las diversas circunstancias, “tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual” (PF 15), concretando esa Palabra del Señor, que ha venido a proclamar la liberación de los oprimidos y un año de gracia para todos (cf Lc 4,18-19; PF 13).
Es posible que nos pueda ayudar contemplar al Resucitado que, enviándola en misión, saca del ensimismamiento a aquella comunidad llena de miedo, que se encierra en sus propios problemas, que cierra puertas y ventanas para no enfrentar lo que sucede fuera: “Como el Padre me envió, así os envío yo”. (Jn 19,21). Y es que no se puede ser signo de la presencia del Resucitado, sin sentir con gozo el ser enviado, y “volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe”.
Continuamos en tiempo de emergencia, y en medio de ella la vida religiosa debe permanecer siendo signo de la presencia del corazón compasivo de Jesús, “que pasó por el mundo haciendo el bien,” curando a todos de sus enfermedades y dolencias (cf Hech 10,38; Mc 1,32-34). Sin olvidar que la diaconía de la fe forma una única diaconía con la caridad, podremos reconocer en la mirada de aquellos con quienes compartimos nuestro techo y pan, el rostro del Señor Resucitado, y sentiremos arder nuestro corazón: ¡¡es el Señor!!
A lo largo de este año, con la mirada fija en Jesucristo que inició y completa nuestra fe (Heb 12,2), que nos llamó a servirle en los más pobres, busquemos a Dios para encontrar al hombre, acogiendo así la paradoja del misterio de la Encarnación. Y nos será concedida la consolación de escuchar el silencio de los enmudecidos, de contemplar la luz que brota de la oscuridad del abandono y la soledad, acompañar las búsquedas sinceras de la verdad en medio de las dudas, alumbrar esperanza en corazones al borde del camino. Así la vida religiosa sostenida por la fe, podrá mirar con esperanza el futuro y ser siempre apasionados buscadores y testigos del amor y la misericordia de Dios, “evangelio viviente”.
Elías Royón, S.J.
Presidente de CONFER




«Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes
y dáselos a los pobres,
y tendrás un tesoro en los cielos.
Luego sígueme».
Mt 19, 21
A TODAS LAS RELIGIOSAS Y RELIGIOSOS
Queridas (os) hermanas (os)
En nombre de los miembros de la Junta Directiva de la CRC hacemos llegar a toda la Vida Religiosa presente en Colombia un saludo fraterno y cordial, a la vez un agradecimiento especial por la permanente búsqueda de Dios en el mundo de hoy.
Cada año, al celebrar el día de la Vida Consagrada, tomamos más conciencia sobre el don que Dios ha dado a la Iglesia en cada uno de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica que han surgido en las distintas épocas y contextos históricos como signos de bendición de Dios para la humanidad. Cada Congregación, cada comunidad, cada religiosa y cada religioso, son, sin lugar a dudas, manifestación de la acción salvadora de Dios a través de su Espíritu. Con su proyecto de vida y acción misionera la Vida Consagrada, ha enriquecido y atendido oportunamente los clamores de vida y justicia, expresados por los empobrecidos, haciendo posible que la “pasión por Cristo, se haga realidad en la pasión por la humanidad marginada, débil, rechazada, enferma y excluida.
La Vida Consagrada como expresión de amor de Dios para con su pueblo sigue siendo un regalo en el mundo de hoy. A 50 años del Concilio Vaticano II y en la celebración del Año de la Fe, queremos seguir alentando, acompañando y guiando a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que han aceptado y asumido el Proyecto de Dios en sus vidas desde la consagración. Sus vidas, de religiosas y religiosos, son un signo fiel de ese encuentro personal con Jesucristo, de esa entrega a vivir a plenitud los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, como medios de realización y opción de vida. Dando plenitud a su bautismo, es decir, a esa fe que ha sido depositada en cada una y uno, que nos hace hijas e hijos y que nos compromete a vivir como Profetas, anunciando y denunciando; como Reyes, compartiendo la soberanía de Dios en el mundo y en la vida; y, finalmente, como Sacerdotes, siendo ministros-servidores, en la escucha atenta de la Palabra y en el compromiso de construir el Reino de Dios, reino de justicia, paz, libertad y amor, querido por Dios y añorado y soñado por sus hijas e hijos.
Hoy queremos agradecer a Dios, por el don de la vocación que ha regalado a nuestra Iglesia, con la presencia de las multiformes expresiones de Vida Consagrada y, con ella, por cada una de las religiosas y religiosos, que dejándolo todo, con su sí, han dado respuesta generosa al proyecto de Dios a través de sus vidas. Reconocemos y agradecemos su compromiso con la pastoral salud, parroquial, educativa, afro – indígena, atención a ancianos, a la niñez, a la juventud, a los emigrantes y migrantes, a las madres cabeza de hogar, a la población vulnerable y empobrecida y otras. Su trabajo, cercanía y apoyo con la familia, con los laicos, con el clero diocesano, con otras iglesias, con los miembros de los equipos pastorales y profesionales, con todos los sectores y estratos de nuestra sociedad y con todos esos rostros que anhelan “otro mundo posible”.
Hoy, como ayer, en un cambio de época, la “Vida Consagrada esta llamada a ser una Vida Discipular, apasionada por Jesús-camino al Padre misericordioso; a ser una Vida Misionera, apasionada por el anuncio de Jesús-verdad del Padre; y al servicio del mundo, apasionada por Jesús-vida del Padre (DA 220). De esta manera, la Vida Consagrada será signo de Fe y de Esperanza para todas nuestras hermanas y hermanos menos favorecidos y, signo de Amor, encarnado en la solicitud y entrega abnegada y generosa que cada religiosa y religioso expresan en su diario vivir y compartir misionero.
Que el Espíritu del Señor, que nos invita a proclamar la Buena Nueva y a ser fuente de liberación y misericordia, continúe iluminando, guiando y bendiciendo sus vidas, sus comunidades y sus obras, y que María, la estrella de la evangelización, acompañe y dinamice su respuesta, místico profética, al llamado del Señor de la mies a ser siempre sus discípulas y discípulos amados, desde la Vida Consagrada.
¡FELIZ DÍA DE LA VIDA CONSAGRADA!
Fraternalmente,

P. José María Flórez Jaimes, CMF
Presidente de la CRC

Hna. Marta Lucía Millán Amaya, O.P.
Secretaria General de la CRC